Pero el estaba allí, clavando su mirada fría y penetrante en la mía. Me quede eclipsada, no podía vocalizar, ni siquiera pestañear. Su perfección me izo recordar el porque estábamos allí en ese instante.
Esa tarde parecía totalmente tranquila. Aun no sabía lo que me esperaba, ese día iba a ser otra Luna de la que era ahora.
Nos encontrábamos en mi casa, yo hacia unas tareas atrasadas. En ese instante, Necro enredo sus fríos y largos brazos sobre mi cintura, se inclino y sentí su gélido aliento sobre mi cuello. Pero era diferente, algo en el cambió. Me gire para verle los ojos, tenia la mirada fija en mi, fría, confusa. En ese instante me lanzo contra el suelo. Entonces me advirtió asustado.
-Vete, Luna no soy yo... ¡Largate de aquí!, ¡Corre!
Salí de mi casa, buscando donde poder ir. El crepúsculo habia pasado ya. Pense entonces, ha llegado el fin, las consecuencias de estar enamorada de un ser inmortal, de un vampiro. Pero no importaba si era el quien acabara conmigo, no me importaba el dolor, tampoco que sus fríos colmillos se clavasen en mi delicado cuello. Ya no importaba, por mucho que corriera o intentase huir me alcanzaria. Pero daba igual, me mataría la persona amada.
De pronto un gran rugido me devolvió a la realidad. Necro se movía de un lado a otro, sin control, como si se quisiera librar de algo.
¿Qué le ocurria?, ¿Por qué actuaba así?
Sentí miedo, miedo por el.
-¡No!
Hay estaba mirándome, con el rostro amable y pícaro, ese era mi vampiro. Se acerco a mi oído enredándose suavemente en mi cabello.
-¿Estas lista?
-¿Lista?, pensé durante un momento con expresión dubitativa. Al fin dije extrañada ¿Para qué?
-Para... Me miro con dulzura. Para estar junto a mi eternamente, pequeña humana loca.
Reí tontamente, Necro siempre me decía eso, le miré con decisión. Siempre lo estuve, desde el dia que nací, yo Necro ya te pertenecí.
Su gélidos labios rozaron mi cuello. Hasta clavar en el sus afilados colmillos.
Sentí mas tarde un gran placer y calor, ardiente calor. Recorría mis venas.
No tarde entonces sentir un gran dolor, al igual que el calor, recorrió mi cuerpo lentamente.
-¡Para!, grite de dolor. ¡Ah!, ¡No puedo mas!, ¡Haz que pare! Suplique.
Entonces todo volvió a ser como antes, la noche, el lago, Necro, todo, todo, menos yo.
Mire mis manos pálidas como lienzo, me toque la cara fría como mármol, mire mi reflejo helado, un ser de extrema belleza. Necro estaba junto a mi. Abrazándome fuertemente.
Si, pensé, ahora seré inmortal, para estar con mi vampiro.
-Aunque hora seas como yo, siempre serás mi pequeña humana loca. Dijo con ternura, besándome los labios fuertemente.

(Escrito por Crying)




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